La defensa de tus sueños

Domingo 09 de Septiembre, 2012

La defensa de tus sueños

Introducción: creer en la Palabra de Dios

Nicodemo era un principal judío, uno de los más importantes jerarcas de la ley judía. En Juan 3, tiene una conversación con Jesús respecto al nacimiento en el Espíritu Santo: “7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

En el versículo 13 se explica que el Cielo no está a ninguna altura físicamente hablando, sino que se trata del nivel espiritual en el que Jesús caminaba. Y como él, nosotros estaremos tan lejos del cielo como nosotros lo podamos creer. Declaraciones emanadas de nuestras bocas tienen efecto en la mente y en nuestras creencias. Por ende, siempre debemos manifestar que somos todo lo que la Biblia dice que somos, y que seremos capaces de todo lo que la Biblia dice que seremos capaces de hacer.

De esta manera, cada vez que leamos la Palabra de Dios estaremos seguros de que esas promesas se harán realidad.

Conspiraciones, burlas y asesinatos

Continuando con la saga de los sueños, el pastor Armando Coria retomó la historia de José el Soñador, localizada en Génesis 37.

En los versículos: “18 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle.

19 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador.

20 Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños”.

Los hermanos de José tramaron un plan para matarlo, conspirando contra sus sueños. De la misma manera, hay gente que conspira contra nosotros cuando narramos nuestros anhelos, por eso debemos ser muy cuidadosos al contarlos.

También se burlaron – al denominarlo despectivamente “el soñador” – de José. También habrá gente que se burle de nuestros sueños, y cuando permitimos estas situaciones seguramente nos derrumbaremos tarde o temprano.

Finalmente, pensaron en matarlo. Como esos hermanos, habrá gente que quiera matar nuestros sueños a toda costa.

¿Cómo reaccionamos ante la conspiración, burla y asesinato de nuestros sueños?

¿Qué clase de conspiraciones se traman sobre nosotros? Lo de menos es que sean por nuestras cualidades, la peor situación se daría si la gente hablara mal de nosotros pero por nuestros defectos e irresponsabilidades.

Jehová, presente en los sueños de José

José no fue un simple soñador. No tuvo sólo “un” sueño. Él tuvo la visión de Dios. A sus diecisiete años, experimentó otra nación, idioma, y otros dioses. Y durante trece años, viviendo en otra cultura, mantuvo vivo el sueño de Dios. No se mezcló, ni perdió su identidad pese a que le cambiaron el nombre. Jamás se dejó contaminar por lo que tenía alrededor y que pretendía destruir el sueño de Dios. En Génesis 39:1-4 se nos muestra esto.

Cuando los sueños son de Dios, Él les da respaldo, y la gente alrededor de la persona se da cuenta de todo esto. Dios le dio gracia a José para con Potifar. Cuando tenemos sueños de Dios, también nos ayuda, levanta y edifica para que éstos se cumplan. Nuestros jefes, supervisores, y compañeros, deberían de darse cuenta de inmediato de la permanencia de Jehová en nuestras vidas. Aún en la cárcel, José tuvo a Jehová presente, como se escribe en Génesis 39:22-23: “Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía.

23 No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba”.

La identidad en Dios

Cuando Dios nos da sueños, los tenemos que defender. Pese a todas las situaciones que pasó, José permaneció firme, nunca dejó de ver el sueño. Y ya en la cárcel, después de trece años, cuando Faraón tuvo el sueño, llegó el momento en el que los sueños comenzaron a volverse una realidad para José. En Génesis 41 José es ascendido a gobernador y su nombre es cambiado a Safnaf panea

Ya con su nueva posición, en Génesis 45 se narra el encuentro con sus hermanos que lo vendieron.

Los sueños se defienden. Se mantienen. Deben permanecer palpables en nuestras vidas. Nunca se deben perder de vista. No importa si hoy somos sirvientes de alguien, si estamos en alguna cárcel, quizás es el camino que Dios ha preparado para llegar al sueño. Pese a estar fuera de nuestro hogar, en una cultura distinta, en situaciones difíciles, si tenemos identidad, mantendremos las visiones y los sueños que Dios nos ha mandado. Al final de cuentas, de nosotros depende que los sueños de Dios se cumplan.

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