Congreso de Mujeres Valientes – Comparte amor y gracia con otros

El mensaje compartido por Rosy Campos tuvo como introducción un video compuesto por decenas de imágenes alusivas a la pobreza y la miseria en el estado de Quintana Roo. Aunque la realidad pudiera no haber impactado en la asistentes, sin duda muchas tuvieron amigas o conocidas en esas condiciones: prostitución, abandono, alcoholismo, pobreza extrema, etc.

La invitación a ser mujeres valientes trasciende las fronteras de la pareja y la familia. El impacto debe ser social, alcanzar a terceros, personas que quizás conozcamos pero nunca nos hayamos interesados.

La historia de la ramera Rahab

En el camino de los israelitas hacia Canaán, Josué envió espías a reconocer la tierra de Jericó, una ciudad que tenían que conquistar para poder llegar a la tierra prometida por Jehová. Dichos espías entraron en la casa de la ramera Rahab, quien vivía en la entrada de la muralla de Jericó, un lugar estratégico que les daba ventaja para atisbar en la ciudad y para conocer chismes y rumores.

Jueces 2:1 “Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí.

2 Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra.

3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra.

4 Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran.

5 Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis.

6 Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado.

7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los perseguidores”.

Rahab ya conociía el propósito de la entrada de los dos espías, y decidió ayudarlos a cambio de que, cuando Jericó fuera destruida, ella y su familia pudieran salvarse. Pese a su oficio, ella conocía sobre Jehová y su poder: Jueces 2:8 “Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado, y les dijo:

9 Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros.

10 Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido.

11 Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra”.

Por sus acciones, Rahab alcanzó una posición de reconocimiento como una mujer de fe en la Biblia. Cuando ella hizo el trato y confió, su objetivo era salvarse a ella misma y a su familia, y fue recompensada al ser adoptada como una judía auténtica. En Josué 6:22 se dice “22 Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis.

23 Y los espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.

24 Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro.

25 Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a Jericó”.

Su historia culmina en el matrimonio con uno de los príncipes de Judá, y su descendencia eventualmente se pasó a formar parte del linaje en el que nacería Jesucristo. Rahab dejó de pensar en ella y buscó la salvación para su familia, y su triunfo fue grande. Mostrar interés ante los demás puede inclusive, cambiar el rumbo de nuestra vida.

Cuando llegamos a Jesucristo, lo hicimos cargando nuestras culpas, sucias de pecado, y fuimos restauradas por la gracia de Dios. La mejor manera de retribuir este favor que no merecíamos es poder interesarnos en otras personas. Compartir la Palabra y poner empeño para dar de nosotras será un punto de partida para retribuir la gracia de Dios. Las pequeñas muestras de amor y afecto hacia los demás repercuten de formas distintas en los demás, son capaces de levantar el ánimo y restaurar corazones rotos. Si no empezamos a hacerlo, puede llegar un día en el que será demasiado tarde.

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