Los valientes

En la cueva de Adulam estaban los afligidos, los endeudados y los amargados de espíritu. Fueron ellos los que siguieron a David, los que buscaron su liderazgo.

Y por un tiempo, el refugio fue bueno. Les brindaron un sentido de seguridad y confort. Y por ese tiempo no hubo aspectos positivos o negativos. Se mantuvieron en un nivel neutro, sin avanzar ni retroceder.

Pero después, estos hombres tomaron una decisión, y cuando decidieron dejar de tener miedo, amargura y aflicción, se convirtieron en los valientes de David.

En 1 Crónicas 11, se relatan las hazañas de estos valientes:

“10 Estos son los principales de los valientes que David tuvo, y los que le ayudaron en su reino, con todo Israel, para hacerle rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová.

11 Y este es el número de los valientes que David tuvo: Jasobeam hijo de Hacmoni, caudillo de los treinta, el cual blandió su lanza una vez contra trescientos, a los cuales mató.

12 Tras de éste estaba Eleazar hijo de Dodo, ahohíta, el cual era de los tres valientes.

13 Este estuvo con David en Pasdamim, estando allí juntos en batalla los filisteos; y había allí una parcela de tierra llena de cebada, y huyendo el pueblo delante de los filisteos,

14 se pusieron ellos en medio de la parcela y la defendieron, y vencieron a los filisteos, porque Jehová los favoreció con una gran victoria.

15 Y tres de los treinta principales descendieron a la peña a David, a la cueva de Adulam, estando el campamento de los filisteos en el valle de Refaim.

16 David estaba entonces en la fortaleza, y había entonces guarnición de los filisteos en Belén.

17 David deseó entonces, y dijo: !!Quién me diera de beber de las aguas del pozo de Belén, que está a la puerta!

18 Y aquellos tres rompieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén, que está a la puerta, y la tomaron y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, y dijo:

19 Guárdeme mi Dios de hacer esto. ¿Había yo de beber la sangre y la vida de estos varones, que con peligro de sus vidas la han traído? Y no la quiso beber. Esto hicieron aquellos tres valientes.

20 Y Abisai, hermano de Joab, era jefe de los treinta, el cual blandió su lanza contra trescientos y los mató, y ganó renombre con los tres.

21 Fue el más ilustre de los treinta, y fue el jefe de ellos, pero no igualó a los tres primeros”.

Lo importante no es si se tienen problemas o no. Es cómo los enfrentamos. El refugio y la cueva deben ser soluciones temporales, parciales. Pero en Dios no cabe la huida, sino la confrontación.

Los problemas suceden a diario, las circunstancias pueden cambiar en cuestión de minutos. Un solo instante de duda o descuido nos cambia la vida para siempre. ¿Pero cuánto tiempo habremos de mantenernos escondidos en una cueva? ¿En un punto desde el cual ni buscamos soluciones ni nos sentimos mejor?

Es en las situaciones adversas donde somos moldeados. En ellas nos transformamos y fijamos el carácter. De ellas sacamos lo mejor de nosotros, ahí demostramos el crecimiento y madurez. Es ahí donde demostramos los talentos, habilidades, aptitudes y actitudes que el Señor ha puesto en nosotros.

Jamás disfrutaremos de una victoria si no nos enfrentamos al problema.

En 2 Samuel 21 se narran las batallas con los descendientes de los gigantes: “15 Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó.

16 E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David;

17 mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel.

18 Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes.

19 Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar.

20 Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes.

21 Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David.

22 Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos”.

No estamos exentos de la confrontación con gigantes. Pero así como los valientes de David, también nosotros, apoyados en Dios, podremos derrotarlos. Y nadie más que nosotros podremos derrotarlos, en las batallas existirán gigantes diseñados exclusivamente para nosotros.

El respaldo de Dios no llegará mientras nosotros permanezcamos en la cueva. Dios se aflige con nosotros cuando nos mantenemos ocultos.

En Dios está prohibido vivir en cuevas. En Dios se encontrará la fuerza y el empuje, el combustible y el poder para trascender y vencer a los gigantes. ¿Cuáles son los nuestros? ¿De qué tamaño son?

¿De qué tamaño somos ante ellos? ¿De qué tamaño nos hará Dios al enfrentarlos?

Nuestros hechos y

Antes que la enfermedad, deudas, angustia, divorcio, somos más que vencedores. Fuimos diseñados para ello.

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