(Des)Aprendizaje

No todo lo que aprendemos en el curso de nuestras vidas permanece enraizado en lo más profundo de nosotros. Hay conocimientos adquiridos que nos funcionan durante un tiempo, pero se esfuman en cuanto dejan de tener utilidad en la vida. Otros en cambio, subyacen como hábitos para toda la vida. Buenos, o malos.

1 Pedro 1:18 dice “Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata,”.

A través de nuestra vida aprendimos los aspectos más relevantes –de acuerdo a una perspectiva personal– de diversas fuentes: padres, escuela, cultura, amigos, etc. No siempre son lecciones directas, muchas veces adquirimos actitudes mediante la imitación de quienes consideramos modelos a seguir.

Pero no todo lo aprendido fue bueno. 1 de Pedro nos habla del rescate de todo lo negativo que se quedó dentro de nosotros.

Es momento de desaprender. La mejor manera de desaprender es yendo a la Palabra.

Mateo 5 “21 »Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: “No mates, y todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal.”

22 Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno.

27 »Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio.” 28 Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseo a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

33 »También han oído ustedes que se dijo a los antepasados: “No dejes de cumplir lo que hayas ofrecido al Señor bajo juramento.” 34 Pero yo les digo: simplemente, no juren. No juren por el cielo, porque es el trono de Dios;”

Estas son cosas que, de una u otra manera, hemos hecho alguna vez. Hablar mal de alguien, jurar en nombre de Dios, o mirar con lascivia al prójimo son hechos que, aun queriendo, en ocasiones son difíciles de evitar.

Reaprender no será fácil, pero es necesario sustituir toda la información inútil, dañina y negativa para nuestras vidas. Todo ello hace que las cosas de Dios nos cuesten trabajo de entender. El mundo nos dice que las cosas se hacen de cierta manera pero Dios nos dice que se hacen de otra. Al final, debemos creer en el Espíritu y en la Palabra porque eso es lo que nuestro Padre quiere para nuestras vidas.

Cuando Jesucristo comenzó su ministerio, lo primero que pidió fue arrepentimiento. Mateo 4:17 “Desde entonces Jesús comenzó a proclamar: «Vuélvanse a Dios, porque el reino de los cielos está cerca.»”. Y no lo pidió únicamente en el sentido de sentirse mal por los pecados cometidos, sino también buscando un cambio en la manera de pensar, buscando una alineación con sus órdenes.

2 Corintios 10: “3 Es cierto que somos humanos, pero no luchamos como los hombres de este mundo.

4 Las armas que usamos no son las del mundo, sino que son poder de Dios capaz de destruir fortalezas. Y así destruimos las acusaciones

5 y toda altanería que pretenda impedir que se conozca a Dios. Todo pensamiento humano lo sometemos a Cristo, para que lo obedezca a él,

6 y estamos dispuestos a castigar toda desobediencia, una vez que ustedes obedezcan perfectamente.”

Desaprender también significa que nuestro juicio debe ser sometido al pensamiento de Dios, en busca de siempre creer en que Su juicio es superior al nuestro.

David era la luz de Israel en el Antiguo Testamento.

2 Samuel 21: 17 “Pero Abisai, el hijo de Seruiá, fue en ayuda de David, y atacó al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le hicieron prometer que ya no saldría más a la guerra con ellos, para que no se apagara la lámpara de Israel.”

Jesucristo, en su ministerio, nos llamó a ser las nuevas luces del mundo:

Mateo 5:14 “»Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.”

No tenemos que tener cosas para ser alguien, somos alguien porque Dios ya lo estableció. Si Él dijo que somos luz entonces lo somos. Creer en Dios y dejar de creerle a nuestras dudas.

No importan las situaciones física, económicas, sociales o de salud. Ninguna de ellas hace tanto daño como un pensamiento negativo. O la falta de fe. Ambos, son ataques directos al futuro, a la prosperidad.

Por ello, la mente debe estar lista, desaprendida. Para que esté lista para ser llena con los pensamientos de Dios. Sólo así, sin pensamientos negativos, sin nada que pueda devorar la fe, podremos aceptar realmente las ideas y el propósito de Dios en nuestras vidas.

Sólo así seremos las luces prometidas, e iluminaremos el mundo para la gloria de Dios.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s