Venciendo gigantes (II)

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¿Cuántos de nosotros estamos decididos a enfrentar nuestros problemas?

Con esta pregunta dio inicio el pastor Armando Coria, a la segunda enseñanza basada en la vida de David, la cual nos demuestra tres actitudes correctas para vencer gigantes.

Al leer la historia de David debemos percibir que siempre recuperaba lo que le pertenecía y estaba acostumbrado a vencer.

Primer actitud: Perseguía a los problemas. Cuando venía un oso, o un león, y tomaba un cordero de la manada, lo perseguía, abría su quijada hasta herirlo y recuperar lo que le pertenecía.

“Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente.” 1 Samuel 17:36

Segunda actitud: Sabía enfrentar los problemas; David nunca evadió ningún problema que se le presentó; al contrario, cuando se encontró enfrente de Goliat, se dio prisa para enfrentarlo.

Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo.” 1 Samuel 17:48

Recuerda que el gigante crece mientras tú se lo permitas.

Tercera actitud: Siempre demostró tener una dependencia absoluta de Dios; su confianza siempre estuvo depositada en el Hacedor de maravillas; quien había sido poderoso para librarlo de osos y leones, sería también poderoso para librarle de la mano del gigante.

“Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.” 1 Samuel 17:37

David nunca permitió que sus “enanos” se convirtieran en “gigantes”; nunca miró lo grande que eran sus adversidades, sino se enfocó en la grandeza de su Dios.

¿Hasta cuándo dejarás de ver a tus enanos como gigantes?; ¿ Cuándo decidirás enfrentarlos?; ¿Cuándo tomarás la decisión de reconocer una dependencia absoluta de Dios y aceptar su poder para vencer a tus gigantes?

Siempre que David se encontraba enfrentando un problema, declaraba la grandeza de Dios para vencer. De la abundancia de tu corazón hablarás al enfrentarte con gigantes.

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