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TIERRA NUEVA BAND

La adoración es la actividad del alma humana. A través de la vida del salmista David, y de cada uno de sus salmos, nos damos cuenta de la invitación obligatoria que él mismo le hacía a su alma para alabar y adorar a Dios, sin importarle su situación o condición.

Tenemos que entender que la alabanza no se puede reducir a simples palabras ni a un simple canto, sino a vivir dentro de los parámetros de Dios. La adoración genuina es el resultado de lo que sucede a tu alrededor al entregar tu vida en devoción a Dios. Las melodías tienen que salir de tu corazón, pues de no ser así, tu supuesta alabanza y adoración se convierten solo en una rutina, en palabras carentes de devoción a Dios, en vanas repeticiones. Podemos adorar a Dios solamente cuando nuestros pensamientos se hacen uno con los de Él.

La adoración dentro de la iglesia es importante. En realidad,  no es de valor lo que se toca o lo que se canta; lo que realmente es de valor y es efectivo, es que la gente que la entona pueda salir afectada por lo que sucede cuando alaba y adora a Dios.

El propósito principal de la alabanza y la adoración a Dios, es introducir a las personas en su Reino. Si Dios no respalda lo que cantamos, nada sucede, por lo tanto, solo si la presencia de Dios y el Espíritu Santo lo respalda, en ese momento suceden cosas extraordinarias. La misma presencia de Dios mora en las alabanzas de su pueblo (Salmo 22:3).

Así que la próxima vez que puedas visitarnos, te invitamos a que decidas alabar y adorar a nuestro Dios de la manera que solo tu corazón puede hacerlo cuando se pone en sintonía con la de Él.

Recuerda que la adoración no es solo cosa del domingo, es cosa de todo momento.

Jaime Céspedes 

Director Musical